Prestamistas en Usera “Usura en Usera”

  • 11 octubre, 2018
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Usura en Usera: préstamos para tenderos al 20% en el barrio chino de Madrid

Varios comerciantes del barrio de Usera denuncian el auge de prestamistas privados que, al margen de la ley, aprovechan para hacer negocio con intereses abusivos

Los papeles circulan desde hace tiempo entre los comerciantes del barrio de Usera, en Madrid. Por un lado tienen forma de billete de 200 euros y por el otro la tabla de amortización de diversos préstamos. Ofrecen créditos con un 20% de interés que se obtienen sin más aval que un DNI —o cualquier otro documento con una foto—. Y, lo que es más sorprendente, se devuelven diariamente. “La primera vez te llevo 300 euros. Y si lo devuelves y hay confianza, te dejo más, lo que necesites. Pero tienes que tener un negocio o hacerlo a través de un amigo que tenga un negocio. De lo contrario, ni seguimos hablando”, zanja el prestamista, con acento latinoamericano, al ser contactado por teléfono. Se niega a dar más detalles si no es en persona y en el interior de algún negocio de la zona.

Pedro, de 56 años, regenta un taller mecánico en el barrio y pidió 1.200 euros llamando al teléfono de uno de esos anuncios. Ni es su nombre real ni quiere que se sepa la calle en la que está su negocio: “Salí bien de la situación y no quiero tener ahora problemas“, dice a este periódico. Llamó hace justo un año por un “problema de impuestos” que le llevó a pedir un crédito al banco: “No me dejaban endeudarme más con ellos y tuve que recurrir a los bolivianos”, explica. “Vino un muchacho de no más de 30 años, echó un ojo por el taller, me preguntó cuántos años llevo aquí y si me lo iba a gastar apostando. Tenía mucho interés por ver si era un ludópata. Me hizo un papelito, nada más”, continúa.

El boliviano ha regresado por aquí tres o cuatro veces para ver si necesito más dinero e insiste en presentarme a su jefe

“Ese día”, continúa, “a última hora de la noche me trajo el dinero en un sobre. Me dijo que vendría a cobrar todos los días una cantidad, en torno a 50 euros, pero al tercer día yo me negué. Tenía que esperarle antes de cerrar y a veces coincidía con clientes del barrio, así que lo renegocié con él para pagarle 700 euros al mes, en dos pagos”. Lo sellaron con un simple apretón de manos. El mecánico terminó liquidando un interés mayor del inicial a cambio de saldar la deuda con antelación y librarse de problemas con “los bolivianos”, otro de los colectivos mayoritarios de Usera. “Y aun así me costó. El boliviano ha regresado por aquí tres o cuatro veces para ver si necesito más dinero e insiste en presentarme a su jefe. Me da la sensación de que si no les hubiera devuelto el dinero, ellos habrían sido muy felices de convertirse en socios del taller”, zanja.

Festejos del Año Nuevo chino en Usera. (EFE)
Festejos del Año Nuevo chino en Usera. (EFE)

Pedro atribuye el préstamo a “los bolivianos” porque esa es la nacionalidad del interlocutor que vino a verle. Pero, en realidad, nadie sabe con seguridad quién está ofreciendo dinero sin un contrato de por medio, sin regulación alguna, sin notario ni paso por Hacienda. Los españoles señalan a los bolivianos, los bolivianos a los chinos y los chinos mueven la cabeza con desconcierto cuando se les enseña el anuncio.

Uno de los líderes de la comunidad china en Madrid descarta que estén detrás sus compatriotas. “Siempre somos sospechosos y es por la fama“, dice. Lo cierto es que Usera se ha convertido en lo más parecido a un Chinatown que hay en la capital, con una comunidad que supera ya los 11.000 residentes procedentes del gigante asiático. En su gran mayoría vienen de áreas rurales de Zhejiang —al este del país— y los préstamos personales constituyen para ellos el sistema de financiación más común, con intereses nulos o muy bajos, sin contrato de por medio y consecuencias que tienden a ser serias si no pagas, incluidas palizas, secuestro de familiares y otros modos de coacción. Sin embargo, y excepto en casos muy concretos, la comunidad china no deja dinero fuera de sus círculos étnicos e incluso familiares.

Sucede que los préstamos informales también son frecuentes entre la comunidad boliviana, que reproduce a su vez una práctica común en el país andino. Miguel, otro empresario de Usera que tiene en plantilla a varios inmigrantes procedentes de Bolivia, lo explica así: “Ellos se prestan dinero constantemente, lo llaman ‘el prestamito’. Los que llevan un tiempo en España y están más asentados se lo dejan a los recién llegados, normalmente con unos intereses salvajes, y en ocasiones pidiendo dinero a uno para prestárselo al otro”. Algunas familias viven de prestar dinero a los recién llegados y se baraja la teoría de que hayan querido extender el negocio a los comerciantes de la zona, incluidos los españoles.

Pasacalle organizado por la comunidad boliviana en Usera. (EFE)
Pasacalle organizado por la comunidad boliviana en Usera. (EFE)

Fuentes de la Policía Municipal, revisando el ‘flyer’ de los préstamos, se decantan por la versión china: “Está impreso como un billete de 200 euros y tiene fotografías de fajos, son unas imágenes que puedes ver en algunos locales del barrio regentados por chinos”. Según la versión policial, aunque conteste al teléfono un latino, no es extraño ver en Usera a otras comunidades haciendo de intermediarias para chinos en pequeños trapicheos: “No se mezclan mucho, pero para estas cosas se entienden rápido”.

Desde una oficina de envío de dinero en la calle Marcelo Usera, también especializada en préstamos al consumo, aportan más información: “Este es un préstamo a la desesperada. Piensa que los créditos al consumo habituales van del 8 al 25%… en un año. Este es de un 20% en solo 20 días, no hay duda de que se trata de usura. En mi opinión, estos préstamos tienen que tener una tasa de fallo altísima y, si me dices que solo se ofrecen a comerciantes, solo puedo pensar que están para quedarse con tu negocio. Otra explicación no se me ocurre”.

La ley que regula la usura data de 1908 y no establece márgenes claros para identificar cada caso

No está claro qué es un delito de usura en España. En realidad no es una figura penal. La ley que la regula data de 1908 y no establece márgenes claros para identificar cada caso. El texto legal, impulsado por el diputado y filósofo Gumersindo de Azcárate durante el primer Gobierno de Antonio Maura, reza así: “Será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquel leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales”. Imponía, además, unas multas de entre 500 y 5.000 pesetas para los usureros, que fueron derogadas en 1995 por el socialista Juan Alberto Belloch.

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